En arrobaMail, la apertura y el clic se usan de dos maneras distintas dentro de una automatización: como disparador, para iniciar un flujo nuevo cuando alguien reacciona; y como condición, para bifurcar un flujo que ya está corriendo según lo que hizo cada contacto. Entender esa diferencia es lo que separa un envío masivo de una conversación — y es todo lo que necesitás para que el mismo envío derive en mensajes distintos para cada persona.
Del comportamiento a la conversión
Campaña enviada
Apertura o clic
Disparador o condición
Email según lo que hizo
Contacto enganchado
Medición y mejora continua
Un mismo envío deriva en mensajes distintos según lo que hizo cada persona. Eso es tratar a cada contacto como un contacto.
Un ejemplo para ubicarnos. Mandás una campaña de lanzamiento. En vez de tratar a todos igual, el flujo reacciona: a quien hace clic en el enlace del producto le llega enseguida un segundo correo con la oferta ampliada, y a quien no llegó a abrir, un recordatorio con otro asunto unos días después. Cada contacto recibe el mensaje que le corresponde. Eso es lo que vas a armar acá.
Antes de empezar
- Una cuenta de arrobaMail con al menos una campaña ya enviada: es sobre ella que se mide el comportamiento.
- Una lista con contactos activos.
- Haber armado alguna automatización antes. Si es tu primera vez, arrancá por la bienvenida desde un formulario.
Los 6 pasos
- 1
Disparador o condición: dos formas de usar la misma señal
Una inicia un flujo nuevo; la otra bifurca uno que ya está corriendo. Elegir mal cambia todo.
- 2
Caso A: un flujo que arranca con una apertura o un clic
Reaccionar en caliente al interés, sin que vos hagas nada.
- 3
Caso B: bifurcar un flujo según el comportamiento
El uso más frecuente y el más rentable: dos caminos después de una campaña.
- 4
Armá la rama con un ejemplo concreto
El patrón que funciona después de cualquier envío importante, paso por paso.
- 5
El detalle: la señal apunta a una campaña concreta
No medís «cualquier email»: elegís cuál. Saberlo de antemano cambia cómo diseñás el flujo.
- 6
Activá, medí y ajustá
El panel te dice cuántos tomaron cada rama. Ese número es oro para tu próxima campaña.
1. Disparador o condición: dos formas de usar la misma señal
En la paleta del editor vas a encontrar la apertura y el clic dos veces, en categorías distintas. No es una redundancia: son dos herramientas diferentes.
- Entre los Disparadores: «Apertura de email» y «Click en email». Inician un flujo nuevo cuando ocurre el comportamiento.
- Entre las Condiciones: «Abrió email» y «Hizo click en email». Evalúan, dentro de un flujo que ya está corriendo, si el contacto abrió o clickeó, y lo mandan por una rama u otra.
La regla para elegir es simple: ¿la persona ya está adentro de un flujo? Si no lo está y querés que el comportamiento la haga entrar, usás el disparador. Si ya está adentro y querés partir el camino, usás la condición.
2. Caso A: un flujo que arranca con una apertura o un clic
Sirve para reaccionar en caliente. Alguien hace clic en el enlace de una campaña de lanzamiento: eso es una señal de interés bastante fuerte, y es el momento exacto para mandarle la información ampliada y una oferta.
El disparador «Click en email» apuntando a esa campaña es la puerta de entrada del flujo. Y tiene un nivel de precisión que conviene conocer: además de elegir el email, podés elegir qué enlace.
Ese detalle abre casos muy finos. Si tu campaña tiene tres enlaces —"ver planes", "leer el caso" y "hablar con ventas"— podés armar un flujo distinto para cada uno, porque cada clic dice algo diferente sobre en qué está pensando esa persona. Quien fue a "ver planes" está mucho más cerca de comprar que quien fue a "leer el caso", y merece otro mensaje.
Con «Apertura de email» pasa algo parecido, pero la señal es más débil: abrir dice "me llamó la atención el asunto", no "me interesa el producto". Usala para lógicas suaves; guardá el clic para las decisiones importantes.
3. Caso B: bifurcar un flujo según el comportamiento
Es el uso más frecuente, y probablemente el más rentable. Dentro de un flujo, después de enviar un email y esperar un tiempo prudencial, ponés una condición que evalúa el comportamiento y divide el camino: quien hizo clic sigue por una rama, quien no, por otra.
La espera antes de la condición no es opcional. Si preguntás "¿hizo clic?" cinco minutos después del envío, la respuesta va a ser "no" para casi todos, simplemente porque todavía no leyeron el correo. Dale al menos un día, mejor dos o tres.
4. Armá la rama con un ejemplo concreto
Este es el patrón que funciona bien después de cualquier campaña importante:
Enviaste tu campaña de lanzamiento
¿Hizo clic en el email?
Le llega la información ampliada
Mostró interés real: aprovechá el envión con el detalle del producto, un caso de uso o el link de compra.
Le llega un reenvío con otro asunto
No lo perdiste: capaz ni lo vio. Un segundo intento con otro gancho recupera aperturas que dabas por perdidas.
La misma lógica funciona con «¿abrió el email?» en lugar de «¿hizo clic?»: una señal más suave para una rama más amable.
Una condición y dos ramas: la diferencia entre mandarle lo mismo a todos y hablarle a cada uno de lo que le interesa.
Las dos ramas son igual de valiosas. La del sí capitaliza un interés que ya existe. La del no rescata gente que probablemente ni vio el correo: un reenvío con otro asunto, unos días después, recupera aperturas que dabas por perdidas — es exactamente la mecánica que explicamos en reenviá a quienes no abrieron.
También podés encadenar condiciones para afinar más: primero "¿hizo clic?" y, en la rama del no, un "¿al menos abrió?". Te quedan tres grupos con tratamiento distinto: el interesado, el que miró y no actuó, y el que ni se enteró. Ese último grupo, si se repite envío tras envío, es candidato natural a un flujo de reactivación.
5. El detalle: la señal apunta a una campaña concreta
Un punto técnico que conviene saber antes de diseñar el flujo: los disparadores y condiciones de apertura y clic se evalúan sobre una campaña enviada. Al configurarlos vas a elegir de una lista de campañas.
O sea que el comportamiento que medís es el de un envío concreto, no el de "cualquier email". Eso tiene dos consecuencias prácticas:
- El flujo queda atado a esa campaña. Si el mes que viene mandás otra y querés la misma lógica, tenés que apuntar la condición a la campaña nueva (o duplicar el flujo y cambiarle la referencia).
- Si querés medir un email que sale desde el propio flujo, asegurate de que ese envío quede registrado como campaña para poder referenciarlo. Si no, no vas a encontrarlo en el desplegable.
Nada de esto es un obstáculo, pero saberlo de entrada te evita rediseñar el flujo a mitad de camino.
6. Activá, medí y ajustá
Guardá, activá y dejá correr. Con el tiempo, el panel de la automatización te muestra cuántos contactos tomaron cada rama — y ahí tenés, en números, cuántos se enganchan por clic y cuántos necesitan un empujón.
Ese dato es de lo más accionable que te da la plataforma. Si el 40% hace clic, tu asunto y tu oferta están funcionando: replicá ese patrón. Si el 90% cae en la rama del "no", el problema casi nunca está en el flujo: está en el asunto, en el remitente o en la propuesta. Cómo leer esos números en profundidad está en interpretar reportes y métricas.
Los tres disparadores que inician una conversación
Este tutorial cubre el que reacciona a lo que hace la gente. Los tres, juntos, son el abanico completo:
| Disparador | Se activa cuando… | Ideal para | Guía |
|---|---|---|---|
| Suscripción | alguien confirma su alta en una lista | bienvenida desde un formulario de tu web | bienvenida desde formulario |
| Evento personalizado | tu sistema registra un evento por la API | compras, altas desde tu backend, cualquier acción de tu plataforma | disparar por API |
| Apertura / Click en email | un contacto abre o clickea una campaña | seguimiento por interés, reenvíos, reactivación | esta guía |
La referencia completa está en disparadores de automatización.
Errores frecuentes a evitar
- Poner la condición sin una espera antes. Preguntar "¿hizo clic?" a los diez minutos del envío manda a casi todos por la rama equivocada.
- Usar apertura donde corresponde clic. La apertura es una señal ruidosa: úsala para tono, no para decidir si alguien está listo para comprar.
- Tratar la rama del "no" como un descarte. Es la mitad de tu lista. Merece un segundo intento, no el silencio.
- Olvidar que la condición apunta a una campaña. El flujo que armaste para el lanzamiento de marzo sigue mirando la campaña de marzo.
- Mandar el "última llamada" a quien ya respondió. Es molesto y se nota. Para eso está exactamente la bifurcación.
Próximos pasos
- Repasá el detalle de cada disparador y condición en disparadores de automatización.
- Convertí la rama del "no" en un flujo completo con la reactivación de inactivos.
- Afiná a quién le llega cada cosa con segmentación por grupos de condiciones.
- Y si todavía no armaste las otras dos puertas de entrada, están acá: desde un formulario y desde tu propio sistema.