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Tutorial · Principiante

Importar contactos desde CSV o Excel sin romper nada

Cómo preparar, limpiar e importar tu lista de contactos en arrobaMail: formato del archivo, campos personalizados, mapeo de columnas, duplicados y permiso.

Por Equipo editorial de arrobaMailPublicado 14 de junio de 202612 min6 pasos

Importar una lista mal preparada es la causa número uno de problemas en los primeros envíos: nombres en la columna equivocada, duplicados, direcciones inválidas que rebotan. La buena noticia es que el 90% de esos problemas se evitan antes de importar, ordenando el archivo.

Un CSV (o un Excel) es, simplemente, una planilla: cada fila es un contacto y cada columna, un dato (el email, el nombre, la ciudad). Esta guía te lleva de una planilla desprolija a una lista limpia y lista para segmentar.

Antes de empezar

  • Tu lista de contactos en un archivo CSV o Excel (.xlsx).
  • Una cuenta de arrobaMail con una lista creada (o creala durante la importación).
  • Confirmar que esos contactos te dieron permiso para escribirles.

Los 6 pasos

  1. 1

    Ordená el archivo antes de tocar arrobaMail

    Una columna por dato, encabezados claros y una sola hoja.

  2. 2

    Limpiá los datos: duplicados, vacíos y formatos

    Sacás filas rotas y normalizás antes de importar, no después.

  3. 3

    Creá la lista y los campos personalizados

    Definís qué datos vas a guardar además del email (nombre, ciudad, etc.).

  4. 4

    Importá y mapeá las columnas

    Le decís a arrobaMail qué columna del archivo es cada campo.

  5. 5

    Revisá el resultado: importados, rebotes y descartes

    Controlás cuántos entraron y por qué quedaron algunos afuera.

  6. 6

    Cuidá el permiso y la higiene continua

    Mantenés la lista sana en el tiempo para proteger tu reputación.

1. Ordená el archivo antes de tocar arrobaMail

La mayoría de los errores de importación nacen en el archivo, no en la plataforma. Abrí tu CSV o Excel y revisá estas reglas básicas:

  • Una columna por dato. El email en su columna, el nombre en otra, el apellido en otra. No mezcles "Juan Pérez juan@mail.com" en una sola celda.
  • Encabezados claros en la primera fila. email, nombre, ciudad… Así después es fácil indicar qué columna es cada dato.
  • Una sola hoja. Si es Excel, dejá los datos en una única pestaña, sin tablas dinámicas ni totales al pie.
  • Sin filas decorativas. Nada de títulos, logos o filas en blanco arriba de los encabezados.

La columna de email es la única obligatoria; el resto son datos opcionales que te van a servir para personalizar y segmentar más adelante.

Tip: si exportás desde otra herramienta (una tienda, un CRM, una planilla vieja), al guardar elegí la opción "CSV UTF-8" si aparece. Es lo que evita que los acentos y las ñ se rompan al importar (que no te queden cosas como "Mara Gonzlez" en vez de "María González").

2. Limpiá los datos: duplicados, vacíos y formatos

Limpiar antes de importar es mucho más fácil que arreglar después. Dedicá cinco minutos a:

  • Eliminar duplicados. En Excel o Google Sheets, "Quitar duplicados" sobre la columna de email. Direcciones repetidas inflan tu lista y pueden generar envíos dobles.
  • Borrar filas sin email o con emails obviamente inválidos (sin @, con espacios, con "test", "noenviar", etc.).
  • Normalizar mayúsculas y espacios. Pasá los emails a minúscula y sacá espacios al principio o al final (la función ESPACIOS/TRIM ayuda).
  • Revisar nombres y datos que vayas a usar en la personalización: si vas a escribir "Hola {nombre}", asegurate de que la columna nombre no tenga apellidos pegados ni celdas vacías raras.

No hace falta que quede perfecto, pero cuanto más limpio entre, mejor vas a poder segmentar y menos vas a rebotar.

3. Creá la lista y los campos personalizados

En arrobaMail, los contactos viven dentro de una lista. Creá una con un nombre que reconozcas (por ejemplo, "Clientes 2026" o "Suscriptores newsletter").

Si además del email querés guardar otros datos (nombre, ciudad, tipo de cliente, fecha de alta), definilos como campos personalizados. Son las "columnas" que va a tener cada contacto y, además de servir para personalizar el mensaje, son la base de la segmentación: después vas a poder enviarle solo a "clientes de Córdoba" o "quienes compraron alguna vez".

Pensá qué datos vas a usar realmente. No hace falta cargar todo; sumá los campos que te sirvan para personalizar o segmentar.

4. Importá y mapeá las columnas

Con la lista y los campos listos, subí el archivo. El paso clave es emparejar cada columna con su dato (lo que se llama "mapear"): arrobaMail te muestra las columnas de tu archivo y vos le indicás qué es cada una (esta columna es "email", esta es "nombre", esta es "ciudad").

Revisá el mapeo con calma —es donde se cuela el error clásico de cargar el apellido en el campo nombre—. Si una columna del archivo no la querés importar, dejala sin asignar.

Tip: si es tu primera importación con un archivo grande, probá primero con una muestra de 10–20 filas. Confirmás que el mapeo quedó bien y recién después subís todo.

5. Revisá el resultado: importados, rebotes y descartes

Terminada la importación, arrobaMail te muestra un resumen: cuántos contactos entraron, cuántos quedaron afuera y por qué. Prestá atención a:

  • Descartados por formato: emails inválidos que el sistema rechazó. Suelen ser errores de tipeo del archivo original.
  • Duplicados: si quedaron, se unifican; no se cargan dos veces.
  • Rebotes (más adelante): después de tu primer envío vas a ver direcciones que rebotan (no existen). Sacalas: una lista con muchos rebotes duros golpea tu reputación.

No te asustes si entran menos de los que esperabas: es preferible una lista de 800 direcciones válidas que una de 1.000 con 200 inválidas.

6. Cuidá el permiso y la higiene continua

Una lista no se importa una vez y se olvida: se cuida. Dos hábitos que valen oro:

  • Permiso real. Importá solo contactos que aceptaron recibirte. Si tenés dudas sobre una parte de la lista, considerá una campaña de confirmación antes de bombardearlos.
  • Higiene continua. Cada tanto, sacá los rebotes duros y revisá a quién no abre hace meses. Una base sana y comprometida entrega mejor que una grande y muerta —los filtros con IA miran justamente eso.

Si querés profundizar en por qué la limpieza impacta tanto en la entrega, mirá por qué tus emails llegan a spam.

Errores frecuentes a evitar

  • Importar sin limpiar. "Después lo arreglo" se transforma en envíos con "Hola {nombre}" vacío y rebotes evitables.
  • Mapear mal las columnas. Revisá dos veces el paso de mapeo; es el más fácil de equivocar.
  • Cargar listas compradas. No es solo una mala práctica: te quema la reputación desde el primer envío.
  • Olvidar el UTF-8. Acentos y ñ rotos ("Mara Gonzlez") gritan amateur.

Próximos pasos

Con tu lista limpia y cargada, ya podés:

  1. Crear y enviar tu primera campaña.
  2. Autenticar tu dominio para que esa campaña llegue → SPF, DKIM y DMARC.

¿Todavía no tenés cuenta? Creá una gratis e importá tu primera lista.

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